En el discurso empresarial u organizacional, existe el deseo de que en sus filas haya equipos creativos e innovadores para afrontar los retos que demanda el mundo. Pero una cosa es el deseo y otra la realidad. Las organizaciones que quieran en verdad creatividad e innovación deben cultivar una cultura organizacional donde las ideas alternativas y contrarias se puedan escuchar y asimilar. Y para que esto suceda, no basta la buena voluntad, sino que se necesita el coraje de escuchar ideas que vayan en contra de sus propias creencias.
Mi experiencia como educador universitario hace que cuestione este deseo de innovación y creatividad desde la buena voluntad. Por ejemplo, en las universidades, donde se supone que debe existir una pluralidad de ideas y a partir de ahí generar procesos de reflexión para una mejor convivencia. Sin embargo, esto no ocurre así. Cada grupo se cierra en su forma de entender la vida y, desde esa posición, se cuestiona cualquier idea innovadora. Básicamente, el pensamiento parece ser: si tu idea no está de acuerdo con mi visión del mundo, esta no sirve.
En el mundo empresarial tampoco existe mucha diferencia. Personas creativas e innovadoras entran a un sistema y, al principio, existe toda la energía y la buena voluntad, pero con el tiempo estos nuevos miembros se van cansando y se van amoldando a la cultura organizacional vigente. Desde afuera parece que estas personas se rinden o simplemente se acomodan, e incluso muchas veces se les llama cobardes por no seguir luchando bajo sus principios. En la mayoría de los casos, es la misma empresa o institución la que no ofrece esos mecanismos para escuchar, invertir y crear espacios para debatir e implementar nuevas ideas, porque existe la percepción de que si se hace esto se pierde autoridad y poder.
En ese sentido, algunas recomendaciones que se pueden seguir para tener organizaciones más creativas e innovadoras son:
- Escucha activa: Escucha con atención las diferentes ideas de las personas que conforman tu equipo u organización.
- No juzgar: Si usted espera que alguien sea creativo, la persona debe tener la libertad de decir las cosas que aprecia y le molestan. Una vez que haya expresado su parecer y sienta que no es juzgado, las personas podrán sacar su mejor versión. Si no es así, se guardarán sus ideas.
- Permitir el cuestionamiento: Las personas que conforman tu equipo u organización deben tener la capacidad de cuestionar ideas, procesos y productos. Si desea creatividad e innovación, no debe apagar esta chispa.
- Analizar las alternativas propuestas: El ser humano tiene una lente por donde mira la realidad, por esa razón cualquier idea nueva pasa por nuestro filtro personal. Para no caer de manera precipitada en este asunto, los psicólogos sociales recomiendan que, al estar frente a una idea nueva, debemos analizarlas desde la perspectiva de una tercera persona. De esta manera, se evalúa la nueva idea de manera más objetiva.
Siguiendo estos criterios, vamos a desarrollar organizaciones más sanas, diversas y creativas.

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