Los libros que hablan de éxito no suelen ser del agrado de todos. El éxito es un término muy subjetivo, y la mayoría de las obras hace referencia solo al ámbito económico. Aun así, cabe la pena revisar el libro Errando el tiro: Por qué todo lo que sabes sobre el éxito es (en su mayoría) erróneo, del autor Eric Barker. De esta obra se pueden destacar tres perlas útiles para la vida cotidiana y laboral. A continuación, los tres consejos:
Exponerse o mostrarse
Hay personas que tienen la personalidad para exponerse en público y les va bastante bien. Pero si alguien se considera algo introvertido y siente que esto no va con su forma de ser, mantener oculta su personalidad y su capacidad es una gran pérdida para el mundo. A las personas que hablan, dialogan y realizan presentaciones se las percibe como más inteligentes, aunque no siempre lo sean. Si se es muy bueno en cualquier campo o rama del saber, es importante mostrarse en los lugares adecuados para crear oportunidades de colaboración, negocios o relaciones sociales.
Salirse de la norma
Los estudiantes que tienen promedios muy altos en la educación formal no siempre corren la misma suerte en la vida real. A estas personas se las critica porque son muy buenas siguiendo las reglas establecidas por la universidad, la empresa o la sociedad. Cuando pierden este marco de referencia que les otorga tranquilidad, caen en depresión porque literalmente se quedan paralizadas. Sin embargo, quienes están fuera de la norma suelen ser catalogados como rebeldes; sus cualidades se inclinan hacia aspectos creativos y de pensamiento crítico, razón por la cual cuestionan y tiran abajo reglas que hacen daño a la sociedad o a las organizaciones.
Elegir bien el estanque
El lugar y las personas con las que alguien se relaciona importan mucho. El entorno en la escuela, el trabajo o las actividades de ocio influye directamente en la forma de pensar y actuar. En ese sentido, conviene hacerse preguntas clave: ¿las personas y los espacios por donde transcurre la vida están alineados con los objetivos personales?, ¿se siente que se aprovecha todo el potencial con ese grupo?, ¿al culminar un proyecto se recibe una retroalimentación constructiva? Si las respuestas son negativas, es momento de tomar decisiones, hacer los cambios necesarios y buscar espacios donde el talento sea valorado.

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